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100 motivos para ir al dentista (Parte 2)

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31. PARA HACER INJERTOS

Los injertos son colocaciones de materiales sintéticos, originados en otros animales (heterogéneo) o del propio organismo humano (homogéneo). Se hacen para tratar de corregir algún defecto por la falta de tejido ocasionado por una pérdida ósea patológica o como resultado de una extracción. También podemos hacer injertos en las encías si estas sufrieron retracciones o pérdidas. Hasta los propios dientes pueden ser injertados, en trabajos denominados como transplantes y que será objeto de un ítem separado, más adelante. El principio de la mayoría de los injertos es estimular una nueva formación de tejido perdido, a través de una preparación del área donde se pretende que el mismo tejido vuelva a crecer, a partir de un proceso de regeneración.

La técnica consiste en abrir el área donde sucedió o está sucediendo la pérdida de tejido, identificar el agente causante, interrumpirlo para que el proceso no continúe y, a través de la colocación del injerto, posibilitar que le propio organismo estimule la formación del nuevo tejido. Este mismo proceso sucede en la cicatrización de una herida, que es también el mismo principio de un hueso que estuvo quebrado o de la reposición de la sangre en un traumatismo, todo esto por el hecho de existir en el organismo una propensión a repararse con reposición de las partes perdidas. En el caso de los injertos usados en la Odontología, la utilización de los materiales de rellenado, con el propósito de preservar el área que se pretende regenerar, para evitar que otro tejido (encía, por ejemplo) crezca más rápido. Las condiciones para el éxito de los injertos son la asepsia y antisepsia del área que será injertada y la condición estéril del material que será injertado. Los injertos de mejor resultados son aquellos en que el donador es el propio receptor, o sea, cuando se saca un pequeño fragmento de hueso de una región no tan importante para llevarlo a otro lugar donde este será más necesario. El segundo tipo más eficiente de injerto más utilizado, cuando no existe tanta necesidad de calidad en el resultado o cuando las áreas donantes del propio paciente no estén disponibles, es el injerto de tejido similar proveniente de otro animal (por ejemplo hueso bovino). Por último, pero también con buenos resultados, cuando el objetivo del injerto es estético, son los injertos con materiales sintéticos como por ejemplo: las hidroxiapatitas, cuya estructura se asemeja a la encontrada en nuestra parte ósea. Modernamente, ha sido un buen coadyuvante de los injertos la colaboración del paciente, siguiendo correctamente la mediación que se le recomiende y la utilización de rayos láser, como aceleradores del proceso cicatrizante.

Los injertos devuelven estructuras, mejorando tanto la estética como la función cuando estas son importantes. Como por ejemplo en los casos en que es necesario más hueso para hacer un implante o cuando se necesita más encía para dar mejor estática a una prótesis. En algunos casos, el injerto es imprescindible, como en la situación de implante y, en otros mejora sustancialmente la apariencia, beneficiando significativamente el resultando visual del tratamiento.

En la Odontología, el especialista que más trabaja con injerto es el Periodontista. Después de este está el Implantologo y también el Cirujano Buco Maxilo Facial. Estos por la experiencia están aptos para alcanzar buenos resultados con los injertos, lo que no impide que un clínico general con buen conocimiento de la técnica y con experiencia, pueda alcanzar también resultados positivos. Como la mayoría de los procedimientos odontológicos, unos de los requisitos más importantes de los injertos es su correcta indicación, o sea, un estudio del caso para la certificación de que los injertos son viables para un determinado paciente y su caso. Siendo así, con una buena técnica y materiales adecuados los resultados de los injertos serán motivadores.

 

 

32. PARA REDUCIR SENSIBILIDAD

Nuestros dientes tienen su parte sensible, en la forma de pequeños canales llamados canalículos dentales, Para entender mejor se tratan de ramificaciones minúsculas ligadas al canal principal del diente, que es su elemento de comunicación con el sistema nervioso central. Cuando un diente tiene una carie, una fractura, pudiendo ser una pequeña rajadura del esmalte, una retracción de la encía resultante de alguna enfermedad de la misma, o cuando hay perdida del esmalte del diente, la respuesta dolorosa resultante de los estímulos térmicos, de agentes químicos o al propio toque de la lengua u otro objeto, recibe el nombre de sensibilidad en el cuello. En algunas personas y en determinadas edades, esta es más importante impidiéndoles tomar un helado, té o café calientes. En los jóvenes sucede más en los casos de fracturas pequeñas, que muchas veces son imperceptibles. En los adultos cuando a causa de la pérdida del hueso que sujeta los dientes, parte de la raíz se expone, aunque visualmente, poco se percibe. El síntoma en ambos casos, se presenta al sentir los dientes, lo que en condiciones normales no sucede.

Existen algunos tratamientos paliativos, que funcionan más o menos según el límite de sensibilidad de cada uno. Antes de hacer cualquier tratamiento, algunos odontólogos recomiendan el uso de cremas dentales específicas para dientes sensibles, como primer intento. Los tratamientos más comunes son a base nitrato de plata, clorato de zinc o ferrocianeto de potasio, siempre en porcentajes y forma de disolución o aplicación a criterio del odontologo que decidirá según el grado de sensibilidad y reacción de cada paciente. Algunos casos tienen mejor resultado cuando la aplicación en lugar de ser tópica, es hecha con deposición electrolítica, o por aplicación de rayos láseres. Otros más extremos, hacen necesario el uso de cortisona y en los pacientes en que la sensibilidad no cesa ni siquiera con la aplicación, la última solución es hacer un tratamiento de conducto. En este caso se retira su parte sensorial.

La sensación de alivio al recibir la aplicación, para muchos, es inmediata y sólo el hecho de hacerse una o muchas soluciona el problema en forma definitiva. En otros, después de algún tiempo la sensibilidad regresa haciendo necesarias nuevas aplicaciones. Quien lo tiene, sabe cuanto vale el tratamiento, que es simple y que al contrario de los que se imagina, no duele, pues sólo hace aliviar el dolor. En algunos casos, sólo las aplicaciones pueden resolver el problema. Cuando no, y estando indicado, el tratamiento de conducto del diente con sensibilidad es el consuelo y descanso para quienes sufren más con los efectos de la sensibilidad. Solo al recordar que de tanto en tanto sus dientes quedan más sensibles, el deseo de librarse de la incomodidad justifica cualquier sacrificio.

Para dientes sensibles, no existe una época ideal para el tratamiento. Al existir sensibilidad, se tiene que buscar el dentista y la solución. No es justificable sufrir a causa de la sensibilidad si el tratamiento es, en la mayor parte de las veces, simple, rápido y económico. Lo mejor que usted puede hacer es ir al odontólogo en el día en que la sensibilidad se este manifestando con más fuerza, para que el profesional pueda identificar e evaluar el resultado de las aplicaciones. La mayoría de los odontólogos está acostumbrada a solucionar los casos normales de sensibilidad, ya que aún no existen especialistas indicados en esta área. Pero en Odontología ya existen profesionales que se están especializando en el estudio de mecanismos del dolor y sus diferentes formas de combatirlos y solucionarlos. En los casos más avanzados, pregunte a su odontologo si su caso necesita la recomendación de uno de ellos.

 

 

33. PARA HACER TRATAMIENTO DE CONDUCTO

Canal radicular es la parte de las raíces de los dientes por donde pasa el conjunto de los vasos y nervios que conecta los dientes al sistema nervioso central. Se puede decir también, que es el espacio ocupado por la pulpa dental radicular. A consecuencia de caries no tratadas y que alcanzan el tercer grado (el primero es el esmalte, el segundo la dentina y el tercero la pulpa o conducto), cuando él aún se encuentra con vitalidad, penetrando en la cámara pulpar en forma de una invasión, contaminando esta región, la cual permanecería cerrada, sin contacto con el medio externo, si esto no sucede. Las mayores barreras de protección están en el esmalte y en la dentina. Cuando llega a la pulpa, la invasión es rápida y fácil, desencadenando el proceso de infección de los canales radiculares. Este es el momento en que los canales necesitan tratamiento, incluso porque, en su fase aguda, con los microorganismos clausurados en los tejidos, el dolor es intenso, llegando en muchos casos a ser insoportable.

La primera parte del tratamiento de conducto es su desinfección, cuando se remueven los restos de pulpa con dentina infectada y otras sustancias extrañas de las paredes dentales. Esta etapa es mecánica, pero incluye la utilización de elementos químicos como el hipoclorito de sodio para el lavaje de los conductos. Se complementa el proceso con medicamentos para la acción degenerativa inductora de la formación de una capa dura de hidróxido de calcio para su protección. Se concluye el tratamiento con su obturación definitiva, etapa que sólo se da después del cierre provisorio luego de 24 horas para poder evaluar mejor el tratamiento realizado. De acuerdo a las necesidades de apertura del conducto, por la pérdida de dentina y esmalte, la obturación es realizada para permitir mayor resistencia al diente, a todavía para que el mismo pueda recibir una restauración metálica o servir de soporte para la confección de una prótesis apoyada en su estructura.

El principal motivo para la realización del tratamiento de conducto es el hecho de no perder el diente. En los casos en que el tratamiento de conducto es hecho en tiempo hábil, se permite el aprovechamiento integral del diente ante una simple restauración. Si algunos dientes ya se perdieron, otros dientes serán utilizados para sujetar prótesis que repondrán los dientes perdidos. En estos casos casi siempre el se hace necesario para que no sucedan problemas después que la prótesis ya haya sido colocada habiendo que removerla para tratar los conductos. Otra ventaja del tratamiento de conducto, es el hecho de que un conducto tratado saca la vitalidad de aquel diente, o sea, este diente ya no tiene posibilidad de ocasionar dolor. Se debe pensar también que dientes infectados están esparciendo por el cuerpo agentes infecciosos, justamente por nuestra puerta de entrada más directa, que es la boca y pueden desencadenar otros procesos infecciosos. Por esto motivo, conductos infectados deben ser tratados cuanto antes, incluso para evitar la etapa aguda, en que el dolor es latiente.

Todos los dentistas aprenden a realizar tratamientos de conducto. Los conductos de los dientes anteriores además de ser unitarios son rectos y de tratamiento más sencillo. Los premolares tienen dos canales y los molares tres , en estos últimos resulta común los canales curvos a causa de que las raíces de muchos dientes son torcidas. Canales curvos y con canales secundarios son de tratamiento más difícil, motivo por el cual algunos profesionales optan por derivar este tipo de pacientes a especialistas. Los especialistas en tratamientos de conducto son llamados de endodoncistas y, normalmente, prefieren que los pacientes vengan indicados por sus dentistas para conocer de antemano lo que se pretende colocar sobre el diente que tendrá sus conductos tratados. El conducto sólo produce dolor si no es tratado. Una vez realizado l tratamiento dejará de doler.

 

 

34. PARA TENER UN CHEQUEO BUCAL

El chequeo es una análisis completo de todas las posibilidades de problemas relacionados con la salud bucal, así como los chequeos realizados por los médicos, para el cuerpo completo. Algunos chequeos médicos incluyen uno bucal detallado. Para los que tuvieran interés de saber la real situación de sus problemas odontológicos, existe un chequeo bucal. Todavía no está muy difundido en la Odontología, pero resultaría de gran ayuda para identificar enfermedades que estén empezando por la boca y que, como tal, tendrán mejores oportunidades de tratamiento, por encontrarse en su fase inicial. Además de los problemas con los dientes, muchas otras enfermedades de varias partes del cuerpo tienen manifestaciones en la cavidad oral, lo que permitiría su diagnóstico por señales o síntomas y consecuente orientación al médico especialista competente que, en muchos casos, sólo seria llamado a intervenir en las etapas agudas de las enfermedades.

Todo buen diagnóstico empieza por una buena anamnesis, que sería como la histórica clínica organizada junto al paciente, a través de preguntas objetivas, para aclarar los antecedentes, tales como enfermedades familiares, medicamentos usados, hábitos, vicios del interesado. Continuase con un análisis clínico con base en los procesos de inspección, tanteo y sondeo clínico complementándose el diagnóstico definitivo con análisis radiográficos (radiografía periapical, radiografía ATM, radiografía panorámica y de ser necesario una tomografía, además de los citológicos (estudio de las células), hematológicos (análisis de sangre) y bioquímicos (análisis con reactivos), en los casos en que sean necesarios para elaborar un pronóstico y un proyecto terapéutico. Una buena observación de los problemas odontológicos de una persona, debe tener en cuenta no sólo los problemas actuales, pero también posibles ocurrencias si algún tratamiento no se realiza. También debe establecer las prioridades de los problemas encontrados, de manera que sea bien claro lo que es urgente y lo que puede ser resuelto en etapas siguientes. Observar el funcionamiento de la articulación temporo mandibular y de las glándulas de la cavidad oral son extensiones útiles de chequeo bucal.

No ser agarrado de sorpresa por un dolor o gasto inesperado, debe hacer parte de las preocupaciones de una persona que planea su vida y que no pueda o no quiera arriesgarse con contratiempos de este orden. Prevenir siempre es mejor que remediar. Y planear, de igual forma, tiene ventajas sobre improvisar. Saber lo que le podrá suceder, odontológicamente hablando, es la forma correcta de prevenirse contra un mal mayor. Buena parte de los problemas dentales son más fáciles de resolver si son detectados al principio, además de la natural economía de gastos cuando los problemas se resuelven en esta etapa. La realización del tratamiento es mejor ejecutada si es precedida por una buena planificación, que siempre requiere de tiempo para hacerse análisis y estudios para confirmar la naturaleza de los problemas.

Análisis clínicos son bien realizados por su odontologo, que si cree necesario un levantamiento radiográfico más complejo, lo derivará a un radiólogo, especialista en la confección de radiografías panorámicas o tomografías. De ser necesarios se solicitarán análisis de laboratorio específicos. Caso se sospeche alguna enfermedad diferente a las cotidianas de los consultorios dentales, las medianas y grandes ciudades ya disponen de institutos de diagnósticos odontológicos, donde patólogos estarán en condiciones de formular su actual estado y los cuidados y tratamientos necesarios. En el futuro los chequeos bucales serán rutina en los buenos consultorios, elemento de identificación de los buenos profesionales y elemento de diferenciación.

 

 

35. PARA HACER UN AJUSTES OCLUSALES

Es la modalidad para corregir disfunciones del sistema de masticación, tratando de solucionar contactos prematuros de los dientes superiores con los inferiores, interferencias en la correcta oclusión entre las mismas y correcciones de traumas oclusales que derivan de estos problemas no solucionados. Otra razón bien conocida para hacer un ajuste oclusal es la eliminación del hábito de refregar los dientes mientras se duerme. Otro es eliminar dolores causadas por la artritis temporomandibular. Además de estos, se hace este ajuste para mejorar la forma y el contorno de los dientes, para adaptarlos mejor para la función de la masticación específica que cada diente debe cumplir y también para proteger las encías, evitando futuros problemas periodontales.

Estos tratamientos son especializados y envuelven procedimientos irreversibles. Los pasos de más fácil comprensión son los que se la coloca la mandíbula en una posición que no es forzada, sin hacer que ella se deslice y verificar si no existe contacto entre algunos dientes antes que con el resto. Esta posición es llamada de relación céntrica y en condiciones reales no debe presentar los contactos prematuros. Si existe deslizamiento de la mandíbula en esta posición de relación central es señal de que existe interferencia que debe ser corregida, considerándose el lado de trabajo de los dientes en el paciente. Los ajustes oclusales sólo se hacen si es evidente el trauma oclusal, con señales y síntomas clínicos del tipo aumento de movilidad dental, migración de los dientes para otra posición, desgaste de los lados donde los dientes se cierran, dolor durante o después del cierre y disfunciones de la articulación temporomandibular. Los casos que presenten grandes desgastes ya no se les recomienda el ajuste oclusal, debiendo buscarse otras alternativas. Para identificar los puntos de contacto, los odontologos usan papel carbónico con diferentes colores, que marcan los lugares donde llegan algunos dientes antes de los demás.

El perfecto encaje de los dientes superiores e inferiores, unos encontrándose con los otros, tanto en reposo como en movimiento significan la ausencia de dolor, la inexistencia de desgaste en los dientes a causa de esfuerzos inadecuados, disminuyendo las oportunidades de que se aflojen los dientes a aún la pérdida de restauraciones o prótesis por el hábito de restregar los dientes. Con él, también se descarta los dolores de cabeza o en la articulación temporomandibular ocasionadas por malas oclusiones. La propia masticación es mucho mejor, más armónica y suave por el equilibrio del sistema masticatório y el sueño resulta tranquilo cuando no se refriegan los dientes y se los aprieta mientras se duerme. En algunos casos, los problemas oclusales llegan a tener manifestaciones fuera de la articulación, pero derivados de estas, como dolores de oído y algunos tipos de jaqueca.

Percibiendo algún dolor o sensación extraña en la región de la articulación, en los músculos de la faz, fatiga o cansancio en la raíz de los dientes, desgastes en la faz oclusal de los de estos, cuéntelo a su odontólogo, porque él lo puede ayudar a identificar el tipo o el origen del mal que está empezando a molestarlo. Muchas especialidades odontológicas, tienen hoy en la oclusión su principal punto de interés (como la prótesis, la ortodoncia, la periodoncia, entre otras), a tal punto que se está estudiando la posibilidad de la creación de una nueva especialidad orientada integralmente a las disfunciones y dolores provenientes de la articulación temporomandibular y su oclusión. Por ahora los especialistas mencionados mas arriba son los mas indicados, porque deben saber sobre estas disfunciones para resolver problemas de sus especialidades.

 

 

36. PARA APRENDER A HIGIENIZARCE

Puede parecer extraño, pero la mayor parte de las personas realizan mal la tarea simple e importante de mantener la correcta higiene bucal, existiendo un número significativo que no lo hace la cantidad correcta de veces por día y otros que lo hacen de manera insuficiente. La higiene bucal completa es la manera más económica y segura de garantizar que no se forme la placa bacteriana, impidiendo con este cuidado sistemático, el surgimiento del sarro y el inicio de las caries. Estas últimas cuando no reciben tratamientos son los motivos que más llevan a gastos en los consultorios dentales. Si recordamos que la mayoría de los dientes perdidos originan con una carie resultante de la mala o insuficiente higienización bucal, podremos tener una noción más exacta de la importancia de aprender a higienizar correctamente los dientes.

Este debería ser uno de los principales motivos para ir al odontologo, pero como creemos que lo sabemos todo, solo un pequeño porcentaje recurre al dentista y procede correctamente. Pudiendo así aprender a remover correctamente la placa bacteriana a través del uso de hilo dental para la remoción de residuos alimentares, impidiendo el inicio de la formación de la placa, entre los dientes y debajo de la encía, área que no alcanzada con el cepillado normal. Esta región entre los dientes, en determinados pacientes, debe ser objeto del uso de un cepillo especial, llamado de interdental, para higienizar estas áreas donde los cepillos convencionales tienen más dificultad de acceso. Después del cepillo interdental usa el cepillo convencional, de preferencia de cerdas suaves, usada en un ángulo de 45º sobre el regazo y el margen de la encía (área más importante para ser higienizada), con un pequeño movimiento circular y lento manteniéndola en parte en contacto con los dientes y en parte con la encía, penetrando en los espacios interdentales y masajeando las encías.

Saber manipular bien el hilo dental y el cepillo son métodos, tales como saber escribir o dibujar y, por lo tanto, necesitan de aprendizaje y entrenamiento, con acompañamiento y monitoreo. Los que la dominan reciben como premio una economía en los gastos con los odontólogos, además de no perder tiempo en largos tratamientos. No pasarán por la incomodidad del dolor y del sueño perdido a causa de esta y lógicamente, no perderán fiestas y compromisos sociales a causa de contratiempos ocasionados por problemas odontológicos. Una ventaja extra tendrán estos al ostentar una sonrisa más juvenil y saludable, por un período más larga de sus vidas, con una fisionomía facial más saludable, además de disfrutar de una digestión más fácil y rápida, causada por un mejor corte y trituración de los alimentos.

La evolución del conocimiento odontológico fue tal que hoy ya se enseñan los cuidados con la higiene bucal a los bebés. En la infancia, todos deberíamos haber aprendido con exhaustiva precisión la técnica correcta del cepillado, para que en la adolescencia pudiéramos aprender y dominar el uso del hilo dental, entonces en la mediana edad iniciar el uso de los cepillos interdentales y unitufos (con sólo una cerda). Todos los dentistas están aptos para enseñar correctamente la práctica de la higiene bucal y, los más interesados en este punto arman una sala de cepillado, que algunos llaman cepillódromo. El asunto es tan serio, que reglamentada como una función auxiliar del dentista, del técnico en higiene bucal, que tiene como finalidad principal la mantención de los pacientes motivados en el arte del bien higienizar sus dientes. Pacientes rebeldes o con dificultades de concreción para estas funciones pueden buscar dentistas direccionados a la prevención, que montan programas de monitoreo específico para cada tipo de paciente, según su grado de riesgo en función de las malas condiciones resultantes de la higiene bucal deficiente.

 

37. PARA PREVENIR EL CANCER BUCAL

Existe un conjunto de procedimientos destinados a acompañar periódicamente a las personas interesadas en precaverse cuanto al surgimiento de las diversas posibilidades de cáncer en la cavidad oral, que son: cáncer de paladar, cáncer de área retromolar (región situada detrás de los dientes molares), cáncer de las encías, cáncer de labio, cáncer de lengua (el más fatal entre los de la cavidad oral, principalmente sí tiene un diagnóstico tardío), cáncer de los huesos maxilares y cáncer en la región de las mejillas. Análisis periódicos (por ejemplo una vez al año junto a la consulta de chequeo bucal) ayuda a identificar pequeñas lesiones que, si no son tratadas podrán evolucionar en alguna forma de cáncer.

Maneras de prevenir y minimizar los riesgos de surgimiento del cáncer bucal son iniciativas simples aunque envuelvan decisiones que algunos se niegan a tomar. La primera es fácil: buena higiene oral, la segunda se trata de la iluminación de posibles irritantes, como bordes filosos en los dientes, tercera es el tratamiento inmediato todo y cualquier foco infeccioso, cuarto son correcciones de prótesis mal adaptadas o flojas que pueden provocar heridas crónicas y por último interrumpir el vicio del tabaco que es uno de los mayores causantes de cáncer en la cavidad oral. Como prevención cualquier lesión oral que no sea diagnosticada con seguridad debe ser motivo para la realización de una biopsia, para retirar dudas y permitir tratamientos en su fase inicial. Pues como en otros tipos de cáncer en esta fase inicial existen mejores y mayores condiciones de tratarse. Como tratamientos los más usuales son las cirugías y las radiaciones. Para esta región del cuerpo humano, en los casos de cáncer bucal, la mayor parte tiene indicaciones para cirugías y algunos casos reciben orientación para la radiación, sucediendo en algunos casos indicaciones para tratamientos involucrando ambos. Antes de la decisión por qué tratamientos elegir, lo importante es que la persona esté amparada por un especialista competente en diagnósticos en el área.

Habiendo sospechas, el mejor camino es un diagnóstico lo antes posible, para aumentar las posibilidades de un pronóstico positivo. Las señales o indicios de cáncer en la boca son las heridas sin cicatrización espontánea, regiones endurecidas continuamente, dificultad de movilización de la lengua, problemas para deglutir alimentos, dificultades en la fonación, aumento significativo en la secreción salival. Fuera de la cavidad oral, se debe prestar atención en nódulos y endurecimientos en la región del cuello. Cualesquiera de estas presencias separadas o en conjunto deben servir de alerta para un análisis con más criterio y orientación al especialista. En este caso el profesional más indicado es el patólogo bucal, que por su actuación y conocimiento, es el especialista más capacitado para los primeros procedimientos en caso de sospecha de cáncer. Si consideramos que la mayor parte de las indicaciones de tratamiento para los diversos tipos de cáncer bucal serán por intermedio de intervenciones quirúrgicas, también por la necesidad de orientación de análisis del tipo biopsia, los Cirujanos Buco Maxilos Faciales, entre los especialistas de la Odontología son los más acostumbrados y conocedores en cuanto al tipo de análisis a solicitarse y la forma correcta de hacerlos.

Los lugares correctos para encontrar especialista en el área de la cirugía y patología son las facultades de Odontología, que siempre tiene profesores en estas especialidades, en la mayoría de los hospitales específicamente en la traumatología, donde suele haber un cirujano bucomaxilo facial en el equipo. Todos los buenos profesionales conocen los más importantes cirujanos bucales de la ciudad, que deben ser buscados tanto para los diagnósticos como para los tratamientos de diverso tipo.

 

 

38. PARA APLICAR SELLADORES Y FLUOR

El agregado de flúor al agua en el proceso conocido como fluoración, práctica común , en las medianas y grandes ciudades de todo el mundo, junto con la creciente inclusión de este en los dentífricos bucales, se constituye una excelente iniciativa para la protección de los dientes en cuanto a la prevención del surgimiento de caries. Habiendo dudas en cuanto a su existencia o pretendiendo una dosis de seguridad, muchos odontólogos preconizan la aplicación de flúor en la forma de gel o pastillas que son soluciones de fluoruro de sodio a 0,2 %. Otra alternativa usada con excelentes resultados para la profilaxis es la mantención de los dientes sin caries y la aplicación de selladores, que son sustancias con la propiedad de adherirse al esmalte del diente y a causa de impedir el desenvolvimiento de microorganismos y carbohidratos (calorías), impiden el surgimiento de caries, principalmente en la infancia y adolescencia que es la fase más susceptible y de mayor dificultad de concientisazion de la necesidad de una perfecta higiene.

La existencia de agua fluorada debe ser motivo de preocupación de los padres junto a dentistas o a la municipalidad, incluso porque si es insistentemente cuestionada podrá motivarse su adición. Se debe preferir los dentífricos con flúor. La aplicación tópica de flúor debe ser una iniciativa de los padres y una sugerencia de los dentistas conscientes, quedando la aplicación de selladores (el método más caro y eficiente) como la opción de total seguridad, desde que sea renovada en los períodos correctos, como una verdadera vacuna contra las caries. Su aplicación envuelve el aislante en el área que recibirá la aplicación, la regularización, a través del pulimento de los dientes que recibirán el sellador, fijación de esto por un líquido acondicionador, normalmente un ácido del tipo fosfórico y, finalmente la aplicación del adhesivo, secado y fijación mediante la activación a través de la fotopolimerizacion. Esta aplicación, normalmente tiene como resultante varias capas, motivo por el cual algunos autores se refieren al sellador siempre en plural, prefiriendo la denominación sellador para el procedimiento y su resultante.

La ventaja de los selladores es que con rarísimas excepciones, el niño o adolescente que recibe el tratamiento está libre de caries sin inconvenientes y costos. Como recordatorio, la renovación de las aplicaciones en el tiempo correcto descripto por el dentista es la garantía de estar libre de caries. En la aplicación con gel y pastillas, las reducciones tomadas en dientes cariados entre los que optaran entre este tratamiento son significativas, principalmente si son comparados a niños que no recibieron ningún tratamiento. Estudios de agentes sanitarios y especialistas demuestran que las necesidades de flúor están cubiertas por las cantidades aplicadas tanto en las aguas como en los dentífricos probándose a través de estadísticas su eficacia en la profilaxis de la carie. Todas en sus distintos grados son iniciativas ventajosas si consideramos los beneficios traídos, no-solo económicos, sino tambien de salud y bienestar.

Hoy se tiene a la etapa del primer año del niño (bebé), como edad ideal para empezar los cuidados con la prevención de las caries. Siguiendo con un acompañamiento rígido durante la infancia y un control riguroso en la adolescencia, sin imaginarse que en cualquiera de estas etapas el beneficio va a ser espontaneo. Lo correcto es elegir un odontopediatra como profesional más indicado para administrar y orientar los cuidados con la salud bucal de sus hijos. Haga su parte, incentivando los procedimientos orientados y controlando las iniciativas sugeridas por este especialista. Como recompensa piense en dientes saludables para el resto de su vida.

 

 

39. TRATAR ENFERMEDADES PERIODENTALES

La mala o falta de higiene dental, la falta de uso del hilo dental, la falta de consultas periódicas al odontólogo y algunos factores genéticos predispuestos , pueden llevarnos a tener inflamaciones en la encía, que son las señales más comunes del inicio de la enfermedad periodental. Llamada así porque peri significa alrededor, periférico y odonto significa diente. Los pasos siguientes son la formación de bolsas inflamatorias, que lleva a la pérdida de hueso del alvéolo alrededor del diente y, finalmente, la pérdida del propio diente que, sin la adecuada sujeción se ablanda y cae, en el caso de no recibir tratamiento. Ella existe en dos niveles: primero, lo que afecta sólo la superficie de la encía, también conocida como gingivitis marginal y gingivitis escamada, respectivamente con o sin destrucción de la superficie de las encías. Y el segundo es cuando son afectadas las estructuras profundas, conocido como enfermedad periodental destructiva crónica, absceso periodental y trauma periodental, según la etapa en que se encuentre. El tratamiento de la enfermedad periodental tiene dos tendencias, que para algunos odontólogos son dos etapas. La primera es llamada de preventivo o conservador, en el que son usadas curetas raspadoras. Estas remueven placa bacteriana, sarro y tejido inflamado bajo las encías, sin abrirlas. Con esto se busca interrumpir o disminuir el avance de la enfermedad de las encías, caracterizada por una inflamación. El segundo conocido como quirúrgico, en que las encías son abiertas quirúrgicamente y las raíces de los dientes expuestos, para que el odontólogo pueda, con visión directa remover, todos los tejidos inflamados alrededor de los dientes y en aquel momento, estancar el proceso, permitiendo que la encía vuelva a unirse a los dientes. Tanto en el primero como en el segundo método, la participación del paciente pasa a ser fundamental para el futuro de la enfermedad. Si él paciente a partir del riesgo de perder los dientes y por haber tenido un gasto importante con ellos, toma conciencia y cambia radicalmente sus hábitos, pasando a hacer la higienización correctamente, la enfermedad de las encías puede curarse. Si volver a ser des prolijo, sin seguir la orientación del odontólogo en cuanto a la higiene bucal, en algún tiempo la enfermedad volverá y con ella el riesgo de perder los dientes en forma precoz.

Identificando a tiempo la enfermedad de las encías, su tratamiento tiene más oportunidades de éxito, porque en esta etapa inicial, todavía no ocurre perdida ósea y la sujeción de los dientes todavía no está comprometida. Con el acompañamiento usted sabrá en cuales puntos de su cepillado y del uso del hilo dental están siendo deficientes. Identificados estos puntos usted recibirá en esas áreas una profilaxis compensatorias en las consultas de manutención. Otro motivo para tratar las encías es para que ellas no se retraigan, exponiendo parte de las raíces, dando a los dientes una mala apariencia a causa de encontrarse muy largos y mostrando partes con color y tipo de esmalte diferentes. Estos hechos denuncian la falta de cuidado en la higiene. Sin tener en cuenta que la pérdida de encías envejece violentamente la sonrisa, llegando, en un determinado momento, a llevar su portador a esconderla.

A partir de los treinta años usted debe empezar a preguntar a su odontologo como está la salud de sus encías, principalmente si sus padres perdieron dientes por sus problemas de este tipo. Dado el caso, él pasará a hacer un control más constante de la presencia o no de la placa bacteriana. Si usted es portador de la enfermedad periodental, él le indicará un periodoncista, que es el especialista en el tratamiento de estos problemas, el cual le presentará un programa de mantención, preventivo y terapéutico, de acuerdo a la necesidad de su caso. Pierde un poco de tiempo, si es que se puede pensar de esta manera, pero no pierda sus dientes, porque reponerlos saldra mucho más costoso

 

 

40. PARA CORREGIR UNA MORDIDA CRUZADA

Si cuando usted mastica o habla, al encajar los dientes de los dos maxilares, ocurre una inversión de la posición de alguno de ellos con relación a los planos inclinados de los mismos, llevando a un encaje por afuera del diente, que debería encajar por dentro, se dice que este tiene una mordida cruzada. Es un problema simple, muchas veces con implicaciones genéticas, agravado por malos hábitos como succión de los dedos o el uso de chupete. Para ayudar en la identificación, la mordida cruzada puede ocurrir de cuatro formas: anterior (envolviendo la región de los dientes que está entre los caninos), posterior (cuando ocurre en los dientes de atrás de los caninos y unilateral o bilateral, sí sólo es de un lado de la boca o sí es de los dos lados). Su consecuencia son dientes torcidos, que si no son corregidos pueden ir agravando el problema por la adquisición de nuevos malos hábitos, que podrán alterar toda la oclusión y, en el futuro, causar dolores en la articulación.

Su tratamiento, según la edad en que se encuentre su poseedor, podrá realizarse con aparatos móviles o fijos. En casos más simples, con uno o pocos dientes para corregir, pude haber solución con el uso, por un corto periodo, de un aparato móvil. Que de acuerdo a la orientación del odontologo o especialista que lo esté tratando, podrá usarse solamente mientras la persona se encuentre durmiendo. En los casos de mediana complejidad, podrá determinarse el uso continuo y, en algunas situaciones, con aparatos extra – orales para acelerar el tratamiento, algunos usados solo durante el período nocturno. Solamente los casos más complejos y difíciles necesitarán la colocación de aparatos fijos. En tratamientos más prolongados, existen todavía casos en que la mordida cruzada es transversal y amplia, tanto en la parte anterior como en la posterior. Para estos, un especialista deberá hacer estudios específicos para decidir si existe la necesidad de tratamiento quirúrgico, tal cual se indica para los casos de prognatismo y retrognatismo.

Buena parte de los adolescentes con mordida cruzada tienen complejos causados por las anomalías de la apariencia que estos problemas envuelven. Los casos tratados no dejan ninguna secuela, siendo imposible la identificación de la persona que recibió, o no, tratamiento por el común de la gente. Los tratamientos no producen dolor, y a excepción de los aparatos fijos o cirugías, tienen precios bajos y razonables considerando los beneficios psíquicos y funcionales que traen. Otra buena razón para tratar estos problemas de oclusión, es no arriesgarse a tener problemas de articulación en el futuro no sufrir dolores de cabeza por disfunciones en la articulación temporo mandibular. Una buena iniciativa es, no esperar la llegada de la adolescencia para empezar el tratamiento. Pues permite alternativas con soluciones más simples, aprovechando que el esqueleto todavía está en una etapa de desenvolvimiento y crecimiento.

Estas opciones, además de fáciles, envuelven tratamientos más rápidos y económicos. Si estos no muestran resultados totalmente satisfactorios, no inviabilizan los otros tratamientos complementarios a seguir .Las consultas de diagnóstico siempre son recomendadas que se perciba la existencia de alguna anormalidad, aunque sea en estado inicial. Algunas veces su propio dentista podrá prescribir aparatos móviles conocidos como ortopedia funcional o ortopedia preventiva. Los especialistas que actúan resolviendo todos los problemas de esta área son los ortodoncistas y ortopedistas faciales. Pedir indicación a su clínico general es la forma de llegar al profesional correcto.

 

 

41. PARA ELIMINAR EL SARRO DE LOS DIENTES

Al no haber buena higienización sistemática y continua con cepillo y hilo dental, la formación de la placa bacteriana es una consecuencia segura. Esta, si no es removida completamente, se mineraliza bajo las encías, originando el cálculo, denominación correcta del sarro subgingival. Para los que ni siquiera con el cepillo hacen limpiezas en el esmalte de los dientes, sucede la formación de cálculos supragingival que, aunque no esté mineralizado, se adhiere al esmalte. En cuanto a la apariencia, puede ser de color amarillo claro o marrón oscuro. El primero lo puede remover fácilmente el odontologo, con instrumentos apropiados y el segundo, que es más denso y duro, resulta más difícil de remover. Estos por su dureza y formación disforme tienen el agravante de que durante la masticación, provocan micro cortes en las encías, principalmente en la parte interna. Estos cortes provocan sangrados y estimulan las inflamaciones, aumentando así la degeneración de los tejidos que la circundan.

Para eliminarlos y curar las enfermedades de las encías provocados por el sarro, es necesario, ante todo, interrumpir la cadena orgánica de su formación, constituida por la materia orgánica del líquido bucal, en la cual encontramos microorganismos, saliva, suero, células epiteliales y restos de alimentos, entre otros. Si este conjunto no es removido por los cepillos y los hilos dentales, empiezan a mineralizarse por la incorporación de sales inorgánicas de la saliva. El sarro sólo ocurre en personas que no pueden o no están conscientes de la necesidad de al menos cuatro cepillados diarios, donde uno de los cepillados debe ser complementado por el uso del hilo dental. Por este motiva se puede afirmar que sus portadores necesitarán siempre de la ayuda de un odontologo para no llegar a sufrir consecuencias graves en la forma de enfermedades periodontales y la consecuente pérdida de los dientes. No será suficiente la simple remoción del sarro, sino que además una atención especial del paciente para evitar el regreso del problema. La remoción del sarro se realiza con instrumentos llamados curetas, que raspan la superficie de los dientes, tanto en el área del esmalte como en las raíces.

No habiendo sarro e impidiendo la formación de la placa bacteriana, las encías quedarán más saludables, sin irritaciones típicas de las inflamaciones y con una apariencia agradable por encontrarse así bien unida a los dientes, haciendo incluso una especie de protección a las raíces. La ausencia de la placa y del sarro garantiza la permanencia por muchos y muchos años de todos sus dientes. Esto teniendo pequeños gastos, que son representados por los cambios periódico de los cepillos de dientes (de tanto en tanto), además de la adquisición de hilo dental y dentífrico, gastos infinitamente pequeños comparados con los que implican una cirugía periodontal. Algunas personas tienen tanto sarro que llegan a encontrase con su estado anímico constantemente irritado por el malestar provocado por las inflamaciones de las encías, muchas de ellas sin saber el motivo de su irritabilidad constante.

Si al pasar la lengua, o durante el cepillado o uso del hilo dental, usted puede notar que ellos no se deslizan fácilmente, está caracterizada la presencia del sarro. Si sus encías sangran al cepillarse o aún sin el cepillado, con seguridad es a causa de que el sarro lo está provocando. En realidad, ya es tarde para ir al odontólogo. Lo ideal hubiera sido que usted procura el profesional para la remoción de la placa. Su odontólogo le hará la profilaxis necesaria, siempre que usted lo visite. Al constatarse la enfermedad periodontal, lo indicado será recurrir a un periodoncista, el especialista que en un póstgrado estudió todas las formas correctas de tratar los distintos estadios de la enfermedad. Preferentemente, este debe ser indicado por su dentista, en función del tipo de tratamiento que usted necesitará.

 

 

42. PARA IDENTIFICAR Y EXTRAER QUISTES

De una manera simple, quiste es el contenido de una cavidad, de naturaleza diferente a la cápsula donde se localiza. Existen cerca de cincuenta tipos diferentes de quistes que pueden ocurrir en la cavidad oral, también conocidos popularmente como tumores o granulomas. Están divididos en dos grandes grupos: los de los maxilares (tejidos duros) y los de los tejidos blandos. En los maxilares pueden relacionarse o no con un diente, a causa de eso son llamados de odontogenénicos y no-odontogenénicos. En los tejidos blandos los más comunes son el mucoso, mucocele, gengival, epidermóide, branquial y tirogloso. Algunas veces se identifican por la alteración de volumen al palpar y en otras a través de examines radiográficos. Dependiendo de su naturaleza o de su localización pueden o deben ser objetos de una biopsia para identificar en forma correcta si se trata de uno maligno o no. Algunos acostumbran ser reincidentes, volviendo después de haber pasado algún de su extirpación. Por este motivo se recomienda el análisis preventivo de la región tanto en tanto.

El tratamiento de la mayoría de los quistes es, casi siempre quirúrgico, variándose de acuerdo a su tipo y localización. Su modalidad puede ser la extracción, por vía intra o extra -bucal; la excisión, que envuelve el corte y amputación del área; la enucleación, en que se provoca el vaciamiento del área en que se encuentra el quiste; la remoción conservadora, en que las estructuras adyacentes son preservadas y por último el curetage, cuando simplemente se raspa el área afectada. La decisión por una o otra alternativa es del cirujano. En la mayoría de los casos, éste puede orientarse en la vasta casuística, que se encuentra en la literatura especializada. Allí puede observar relatos de las posibilidades ya encontradas, comparando el éxito de una y otra, pudiendo evaluar bien cual es la más adecuada para el tipo y ubicación del caso que está tratando. De allí viene la afirmación de que lo más importante en un quiste es su correcto diagnóstico (identificación exacta del tipo de quiste presente), ya que este permite llegar al mejor procedimiento para su intervención y, por consiguiente, a su cura definitiva.

Resolver un problema de un quiste es, ante todo, una cuestión de alivio por las implicaciones que, puede llegar a traer en el caso de no recibir tratamiento,. Una biopsia es la garantía de que el mismo no se encuentra más y comprobar su benignidad. También se debe decir que estadísticamente son muchos más los casos de quistes benignos que los malignos. Postergar decisión en cuanto a la intervención en el caso de los quistes es permitir que este se torne un trauma. Dado que, por el largo tiempo sin encontrar solución, muchos tienen la tendencia de pensar lo peor. Retardar el tratamiento es la peor decisión respecto a los quistes. En la mayoría de los casos, el tiempo sólo hace con que el quiste aumente de volumen, aumentando con esto el área que demandará la intervención. Mientras mayor el tiempo, mayores serán las reparaciones, dejando cicatrices grandes y secuelas, consecuencias que al realizar el tratamiento en el tiempo correcto muchas veces ni siquiera aparecerán.

Su odontólogo lo orientará, en los casos más complejos, que se lo derive a un cirujano bucomaxilo facial, que es el especialista por excelencia para intervenir en estos casos. Si los quistes son pequeños, como en la mayor parte de los casos, las intervenciones son realizadas en el propio consultorio de su dentista habitual y el tiempo que se demora es el de una consulta común, difícilmente superando una la hora. Para los casos más complejos, usted podrá solicitar a su odontólogo además de la indicación de un buen cirujano, que él lo acompañe durante la cirugía. De esta forma usted se sentirá más seguro y él, por ser su amigo, pueda posteriormente relatarle con confianza el su pronóstico (prevenciones para el postoperatorio).

 

 

43. PARA NO TENER DOLORES DE CABEZA

Todo dolor tiene un origen y normalmente refleja una anormalidad en alguna parte del organismo. Para los que no acostumbran resolverla con analgésicos y la toman como advertencia de algo que no se encuentra bien y, a partir de esto, salen a la procura de su causa para entonces tratarla. No debemos olvidar de que con estos síntomas tenemos indicadores de que algo no está funcionado bien en nuestro cuerpo. Algunos dolores están acompañado de fiebre, relacionada con alguna infección dental. Normalmente son transmitidas por movimientos de los túbulos dentales, provocando expansiones o contracciones en estos. Sabiendo que la mayor parte de las patologías relacionadas con el sistema masticatorio y localizadas en la cavidad oral son pasibles de infecciones por la penetración de microorganismos patogénicos en los tejidos y sus manifestaciones mórbidas, el dolor de cabeza es una señal. Mucho más cuando se sabe que estos organismos infecciosos son multiplicados rápidamente, tales como virus, bacterias y hongos. Es sencillo entender la ocurrencia de focos infecciosos en la cavidad oral, en un área localiza conteniendo colonias de estos organismos patogénicos. Otros dolores de cabeza tienen origen en disfunciones del sistema masticatório, como por elemplo, las de articulación temporo mandibular o malas oclusiones de los maxilares. En estos casos los músculos, huesos y dientes se articulan de forma incorrecta, causado por estos el dolor.

En estos casos, los analgésicos siempre funcionan como paliativos. Si no terminamos con la causa que da origen al dolor, este volverá una vez finalizado el efecto de la medicación. No tenemos nada en contra del uso de los analgésicos, dado que los dolores de cabeza, en la gran parte de las veces, son muy desagradables y, en ciertos momentos, con ella no podemos convivir. Lo correcto es que apenas sea posible se interrumpa la medicación analgésica y visite un odontologo si usted sospecha que el origen del dolor está relacionado con algo en su boca. Entonces el profesional podrá identificar, sin los efectos del remedio, cual es el motivo que lo está llevando a sentir dolor. Una vez tratado el problema, el dolor no regresará. Si se realizó un chequeo bucal, dejando de lado las hipótesis causantes del dolor y el dolor persiste, usted deberá buscar un médico, para intentar descubrir que otros factores pueden estar causándolo.

No tener dolores de cabeza es un privilegiado estado de espíritu. Quien ya los tuvo por mucho tiempo, descubrió la causa, se trató y hoy no los tiene más, sabe la importancia de esto. Poder usar la cabeza sólo para pensar es una dádiva y no tener en que pensar cuando sea el momento de descansar y relajarse, sin dolores de cabeza, es una bendición. Sólo por esto ya valdría la pena tratar lo que puede estar causando el dolor de cabeza. Para que ella no tenga que preocuparse en el futuro. Quienes tratan las causas de los dolores, no calienta su cabeza con esto, incluso porque no tienen dolores de cabeza.

Si usted tiene dolores, no se tranquiliza hasta descubrir el motivo que los ocasiona. Dios nos dio la cabeza para pensar y si ella nos duele es para servirnos de alerta, como una señal de que algo necesita tratamiento. Es difícil saber cuando necesitamos ir al odontologo a causa de un dolor de cabeza. Y el momento correcto es cuando tenemos el dolor, aunque en este caso el problema ya debe estar avanzado, caso contrario su cabeza no dolería. Lo correcto es ser preventivo. Hacer visitas a su odontologo en todas las vacaciones escolares. No se preocupe por el hecho de encontrar consultorios llenos en esa época del año, porque tendrá el año completa para tratarse. Ya que si procedemos así, nunca tendremos algo grave para hacer, que requiera un tratamientos prolongado e inmediato. Esta es la ventaja de hacer prevención, visitando el odontologo regularmente. Y otra ventaja es no tener que hacerlo a causa de un dolor de cabeza.

 

 

44. PARA HACER DOCUMENTACIÓN RADIOGRÁFICA

Las radiografías son importantes para hacer el análisis de la cavidad oral. Se registra la imagen en una película, a través de la emisión de rayos X, un tipo de radiación electromagnética, Esta variación en la absorción de rayos en diferentes tejidos, produce una imagen que es lo que nos revelan las fotografías. Parece complicado pero es muy simple. Nos basta con imaginar una fotografía en blanco y negro e imaginar que ella tiene poderes para revelarnos lo que no podemos ver, en el caso las estructuras óseas, el interior de los tejidos blandos y sus patologías. Lo que es oscuro es radio lúcido y lo que es claro es radio paco, a causa de que ofrece resistencia al paso de la radiación. Las radiografías en Odontología pueden ser de varias formas: la periapical (para ver dientes y huesos), la interproximal (para ver caries y excesos de restauraciones), la oclusal (para ver fracturas o lesiones), la panorámica (para ver la boca completa de una sola vez) y la tomografía (para ver cortes de los huesos hechos en la computadora, más usada para la evaluación y colocación de los implantes).

Las tres primeras en pequeñas cantidades, son realizadas en los propios consultorios de los odontólogos. Si la cantidad es mayor, por ejemplo por evaluación periodontal o endodontal, en que son sacadas normalmente, catorce radiografías. O para las radiografías panorámicas, que deben ser sacadas con un instrumento mayor, así como debe ser mayor la cantidad de radiación, requiriendo protección y paredes especiales, con láminas de plomo. En estos casos los odontólogos derivan al paciente a otro profesional, que, además de hacer las radiografías, hará estudios y evaluaciones a partir de lo que ellas revelan, emitiendo sus conclusiones, según el interés del que las solicita y en función de lo que se pretenda observar en ellas. También se realizan mediciones y trazados, cuando los objetivos lo determinen, como en la ortodoncia e implantodoncia. Dependiendo del tipo de lesiones, se puede identificar cual es y donde está localizada la patología, enfermedad o mal estar que nos llevo a realizar la radiografía. Para los odontologos, estos dados son muy importantes para mejor solucionar los problemas.

Buenas radiografías, con aparatos modernos y potentes, son aliados imprescindibles de un buen diagnóstico, que representa cincuenta porciento de la solución de muchos problemas odontológicos, principalmente los más complejos y delicados. Además de indicar cual es el problema, las radiografías revelan dónde y como se encuentra, si está en una etapa inicial, o avanzada, dando elementos para determinar la hora y la forma correcta de intervenir. Después de solucionados, las radiografías colaboran también para certificarnos que toda la extensión del mal fue solucionada y si se lo hizo bien. Tanto es así que en pericias y documentos de los procedimientos médicos y odontológicos, ellas son usadas como pruebas de lo que se realizó y si lo mismo se hizo en forma correcta.

Nunca se debe o se necesita sacar radiografías sin la solicitación de un odontologo. No sólo por la radiación, por los costos, sino también por las especificaciones que una solicitud contiene, o sea, lo que específicamente se pretende observar. Todos los requisitos se hacen por escrito, en un formulario propio, en el cual usted verá que están bien identificadas las áreas que serán objeto de las radiografías, lo que se estará tratando de constatar y con qué objetivo. Con esto el radiólogo, especializado en sacar e interpretar radiografías dentales, oriéntese bien sobre lo que tiene que analizar y qué tipos de radiografías debemos utilizar para atender tales necesidades. Las tomografías son realizadas en centros radiográficos propios, porque requieren escaneos específicos.

 

 

45. PARA MEJORAR LA PARTE SEXUAL

Al principio, nos puede parecer un motivo extraño para ir al dentista. Si analizamos algunos aspectos específicos, constataremos que tiene mucho fundamento . Quien pierde los dientes tiene una sensación de mutilación, similar a la que se siente al perder los dedos o un brazo. Sacaron una parte de su cuerpo y muchas veces estas pérdidas tienen una interpretación: lo irreversible. Para comprender mejor, nos ayudarán algunos ejemplos. La persona que usa una prótesis removible, por menor que sea, aunque en los dientes posteriores, le desagrada retirarla en público. Los pacientes que perdieron todos sus dientes y son forzados a usar una prótesis, aunque sea en un solo maxilar, no admiten presentar en público sin ella, aunque le dé vergüenza usarla. Imagine ahora estas situaciones llevadas a la intimidad, en el caso de que alguien intente omitir, ocultar estas faltas a una persona que convive o pretende convivir por mucho tiempo. De acuerdo al grado de las pérdidas, se llega a la constitución de un trauma. Hay relatos de pacientes que solamente después de la muerte de su conjugue llegaron a saber que usaban prótesis, dada la vergüenza que sentían. En este tipo de relación afectiva esto es mucho más evidente, pues el contacto íntimo envuelve sensaciones que los odontólogos llaman de propiocepción, que viene a ser la capacidad de sentir contacto con algo que sea nuestro, por ejemplo, un diente y no una prótesis artificial.

Para estas condiciones particulares, en que se encuentre envuelto un componente relacionado a la sexualidad, las soluciones odontológicas deben tender al uso de aparatos fijos y, de ser posibles a los implantes. Dado que estos últimos tienen condiciones de simular la propriocepción. También en el aspecto psicológico, estas soluciones están más indicadas, porque la idea de tener aparatos protéticos fijos elimina las inseguridades como el miedo de que la prótesis se salga del lugar en el momento equivocado, comprometiendo en clima de ciertas situaciones. De suceder este tipo de interrupciones que inviabilizen ciertas situaciones, se pueden construir traumas por las repeticiones que muchas veces se tornan irrecuperables.

Tener tratamientos dentales realizados adecuadamente evitan también, otras situaciones incómodas, tales como mal aliento, inflamaciones o pérdida de los dientes visibles, dientes excesivamente torcidos, abertura muy grande de dientes, dientes muy hacia fuera, caninos muy grandes, dientes oscuros por tratamientos de conducto sin terminar, fracturas sin restauración, caries visibles sin tratamiento, exceso de encías en exposición, broches visibles de prótesis removibles, dientes amarillentos, presencia de sarro en los dientes, prótesis mostrando metal en la región anterior, placa bacteriana, espacios interdentales que retienen pedazos de alimentos, mandíbulas poco prominentes, entre otras, mejoran la condición de convivencia intersocial, principalmente en la intimidad, propiciando la ausencia de situaciones incómodas.

Siempre que haya algo en sus dientes que le desagrade, cuéntelo a su odontologo. De ser necesario, llámelo por teléfono para que su secretaria no se entere, o todavía si le molesta muchos, pídale que en el día de su tratamiento ella no esté presente. Él entenderá y lo atenderá, librándolo, de esta forma, de la incomodidad que lo aflige. La mayoría de las situaciones antes descriptas son fácilmente solucionadas por su dentista, desde que usted revele su descontento. Principalmente los resultados antiguos, cuando usted no tenia la conciencia odontológica que tiene hoy o que pasará a tener después de leer este libro. Evalúe y relate. Su vida cambiará.

 

 

46. PARA HACER EL REIMPLANTE DE UN DIENTE

En los casos de caídas golpes, normales en la adolescencia; también los accidentes de auto, que cada vez suceden con más frecuencia en nuestros días, puede suceder la pérdida de uno o más dientes. En los casos en que los dientes no tuvieron fractura en la raíz, la reimplantación no sólo es posible, como en la mayoría de los casos constituye la solución para mantenerlos por muchos y años. Cualquiera sea la situación se debe intentar el reimplante. Porque este procedimiento además de las posibilidades de éxito, preserva el tejido óseo, que será importante, en el caso de que sean necesárias otras tentativas de reposición del diente en el futuro. Esta implantación es la reposición de un diente por un trauma, en su alvéolo, después de algunos procedimientos. El primer procedimiento debe ser realizado por el propio paciente. Debe lavarse el diente con suero fisiológico o leche, o simplemente colocarlo debajo de la lengua, considerando que la boca es su hábitat natural. Una vez concluido esto, entre inmediatamente en contacto con su dentista, por telefono para que le dé las primeras orientaciones.

Algunos le indicarán que se fije si hubo fractura del alvéolo, de no haber fractura, que tome su diente, sosteniéndolo desde la corona y lo reinserte en su alvéolo original. Este diente perderá la membrana periodontal, siendo enquilosado en propio hueso que lo circunda, este hueso constituirá su nueva modalidad de fijación. La respuesta natural del organismo al trauma es la reposición ósea en el local, lo que colabora para la nueva fijación del diente. Para aumentar las posibilidades de éxito, normalmente los odontólogos proceden inmovilizándolo, uniéndolo a los dientes vecinos con el objeto de no sucedan movimientos durante el periodo en que esta anquilosis se este procesando. Así, aclarado, usted podrá ayudar otras personas que pasen por esta situación. Otra recomendación es que tenga, en su agenda personal, el teléfono de su odontólogo, principalmente el celular. Esto le servirá para poder avisarle inmediatamente su dentista en un caso de emergencia. Caso la persona que usted esté auxiliando no tenga como comunicarse con , ofrézcale el teléfono del suyo. Porque en este caso, mientras más pronto se realice la implantación del diente perdido, mejores serán las perspectivas para que el intento dé resultado.

Entre perder un diente e intentar salvar el suyo, reimplantándolo, la primer ventaja es de orden económica. Un diente perdido tendrá que reponerse con un implante, envolviendo no sólo gastos con la implantación, como también los costos de la prótesis que deberá ser confeccionada sobre este implante. Otra ventaja es la de no correr el riesgo de que con la prótesis coincida la forma y color de sus dientes. Recuerde que en el intento de reimplante, lo que estará colocando es su propio diente, que su organismo siempre aceptará mejor que a una prótesis. En el caso de prótesis convencionales, para su colocación deberán desgastarse los dientes vecinos, para dar soporte a la corona del diente perdido, cosas que no sucederán con la reimplantación.

Su propio odontologo será la persona más indicada para intentar la recolocación de su diente en el lugar. A pesar del tamaño del trauma, los procedimientos necesarios son simples, tales como un tratamiento de conducto y una inmovilización. Otra razón para hacer el intento es el hecho que normalmente los dientes perdidos en estos accidentes son los de adelante. Estos tienen una sola raíz y a causa de estos menos estabilidad que los de atrás, siendo también más fácil su colocación en el alvéolo. Si el diente que salió de su lugar quedó dentro de su boca y no se cayó al suelo, usted mismo podrá colocarlo en el alvéolo y entonces buscar un dentista.

 

 

47. PARA PONERSE UNA PLACA DE RELAJACIÓN

Unos de los males que más afecta a la humanidad en nuestros días, y que será la enfermedad más común en un futuro próximo es el estrés. Con la masificación de los medios de comunicación, el cáncer perdió su lugar por el SIDA, a causa del mayor temor y después de veinte años este último también está dejando de ser noticia. Podemos prever que el mayor miedo de las personas con relación a la muerte estará relacionado al desgaste de la trepidante vida moderna. Su competitividad, el desgaste natural de vivir intensamente y los riesgos de infarto, son una de las respuestas de la globalización. Incluso en los períodos de reposo, las personas siguen tensionadas y una las consecuencias es apretar o restregar los dientes, acto llamado de bruxismo y de bruxomano a la persona que es portadora. Inicialmente fue considerado como un hábito, después se lo entendió como un vicio y hoy es tratado y estudiado como una enfermedad. Considerada como tal principalmente por el hecho de destruir prótesis, romper restauraciones, provocar a lo largo del tiempo aflojamientos de los dientes y generar un tipo de enfermedad periodontal. El bruxismo puede causar también traumas oclusales, pérdida ósea y desgaste de los dientes en forma excesiva.

A causa de todo esto, sus portadores muchas veces inconscientes de la enfermedad, corren riesgos que podrían evitarse, si algún pariente percibiera esta anomalía durante su sueño y le avisara. Así, al saber de la enfermedad, su dentista podrá intervenir antes que el mal se esparza por y las prótesis necesiten ser cambiadas. Principalmente porque el tratamientos para este mal es simple y fácil, además es barato y no causa ningún dolor. Consiste en el uso de una placa de relajamiento, normalmente usada en el período nocturno, mientras se duerme, sin ninguna interferencia en el sueño. Confeccionadas en acrílico transparente a partir de una moldura de sus dientes, funcionan como micro-relajantes, impidiendo el rechinar de los dientes y distribuyendo la fuerza a toda la boca en el caso de que usted apriete los dientes. La indicación inicial es sólo para el uso nocturno, durante seis meses, para procurar que la musculatura de los maxilares se relaje, que después de reposicionada, tiende a eliminar el rechinar de los dientes. Personas que tengan el problema ha mucho tiempo, que nunca lo hayan tratado, que sean por naturaleza muy tensas o agitadas, que ya presentaron síntomas adelantados, con riesgo a perder sus prótesis podrán ser orientadas a usar las placas de relajación por más tiempo, principalmente en sus momentos de mayor estrés, como por ejemplo manejar en las grandes ciudades.

Las ventajas del uso de las placas mio-relajantes son inmediatas. Ya en los primeros días se constata una mejora significativa, principalmente en los pacientes que presentaban dolor en la articulación temporo mandibular. Esta tiende a desaparecer en pocos días de uso de la placa y el acto de morder los dientes tiende a disminuir por la simple presencia de un protector. Además de hacer con que deje de morder sus dientes, la placa estará protegiendo sus dientes, restauraciones y prótesis del rechinar. Lo peor que puede suceder después de los seis meses de uso de la placa, en el caso de que la persona continúe en la vida agitada es tener que volver a usarla cada seis meses. Para muchos la simple reposición de la musculatura es suficiente para solucionar el problema en forma definitiva.

Llevando una vida agitada y si tiene dudas sobre tener o no bruxismo, cuente el hecho a su odontólogo. Este observará la faz oclusal de sus dientes y podrá identificar desgastes por la mordedura crónica. Para hacer un diagnóstico más completo, podrá indicarle el uso de la placa por un período menor, como manera de certificarse si hay relación entre sus síntomas y la nombrada disfunción temporo mandibular u otras, que también puede requerir el uso de placas mio-relajantes como alternativa de solución.

 

48. PARA CORREGIR LA MORDIDA ABIERTA

Es una forma de mala oclusión, que viene a ser la ausencia de contacto de los dientes entre sí cuando los maxilares están en estado de reposo. Esto se da porque existe una apertura entre los incisivos, después de los caninos, prémolares y molares ya haberse encontrado. Además del problema de que los dientes no se toquen, la mayoría de las veces los labios tampoco se cierran. Además parte de la encía superior es mostrada al hablar o sonreír, dando una mala apariencia a su portador, llevando incluso al surgimiento peyorativo de un apodo desagradable: boca abierta. Vista de perfil se puede notar un aumento de la altura en la parte inferior de la faz, generando un ángulo mandibular demasiado abierto. Los desconocedores confunden por las semejanzas, con una protuberancia (protrucción). Esta es una consecuencia de la compresión, cuya causa se relaciona con la respiración bucal, por la dificultad de respiración nasal y compresión mandibular. Están relacionadas a cuestiones hereditarias, alteración de glándulas endocrinas, hipofunción y estructura de los dientes, raquitismo y desenvolvimiento insuficiente de la mandíbula.

Para todos los casos, se hacen levantamientos radiográficos, estudios trazados, análisis cefalométricos y evaluación de la edad ósea del paciente. Todos con la finalidad de proporcionar un mayor conocimiento del problema, y correcto diagnóstico para el montaje del plano del tratamiento y elaboración de un diagnóstico por el cual se podrá saber como quedará el paciente después de tratado. La mayor parte de los tratamientos se hace a través de la utilización de aparatos para la corrección del posicionamiento, no sólo de los dientes, como también de los huesos que lo circundan, para que la corrección sea total y definitiva. Para casos más complejos, por la propia gravedad del problema o por la época en que el profesional fue llamado a intervenir, la solución puede estar limitada a la cirugía. Todavía, en el caso del tratamiento conservador, el aparato no presenta el resultado esperado. Las ventajas de los tratamientos no solo son estéticas, pero también y principalmente funcionales. Por la estética, cambia totalmente la apariencia, los dientes vuelven a tocarse, los labios se cierran y de perfil la apariencia se normaliza. La respiración tiende a volver a ser nasal y la justificativa del apodo desaparece. Mejora la auto estima y esta nueva aceptación trae de vuelta el placer para la convivencia social. Desde el punto de vista funcional, con el toque de los dientes incisivos, los cuatro de adelante mejora su masticación. Los cortes iniciales de los alimentos vuelven a ser realizados por los dientes de adelante, que antes no se tocaban, quedando los de atrás con toda la carga de función de triturar los alimentos. La fonética se normaliza, permitiendo una mejor entonación y emisión de los sonidos que antes eran imposibles de realizar como el silbido por ejemplo. El hablar y el sonreír vuelven a la normalidad, así como las expresiones faciales más comunes. En realidad se necesita toda una rehabilitación estética, fonética y funcional, con el regreso a la normalidad de todas las funciones.

Su odontologo al evaluar el caso, deberá encargarse de indicarle un ortodoncista, o odontologo especialista en la corrección de los dientes, más apropiado para el caso. Este, después de estudios y mediciones y de acuerdo con la edad del paciente, elaborará un plan de tratamiento adecuado. Cada caso recibe un aparato específico, ya que las anomalías no se repiten. Como las impresiones digitales, cada organismo, tiene peculiaridades irrepetibles y, como tal, requiere una solución diferente de las demás. Mientras más temprano se identifique el problema, mejor, aunque hay factores relacionados a la edad ósea que hacen con que existan momentos precisos para iniciar el tratamiento. Caso contrario el diagnóstico será diferente. Se es iniciado en la etapa adulta, el crecimiento no actuará a favor.

 

 

49. PARA CORREGIR DIASTEMAS

Defecto para algunos, atractivo para otros, lo correcto es que no podemos dejar de notar la presencia de este alejamiento entre los dientes centrales de la maxila. Esto comprueba la fuerza de atracción que nuestros ojos tienen al incidir sobre la boca, principalmente cuando ella sonríe. Si se trata de una bella sonrisa nos admiramos, frente a algún defecto y centramos nuestra concentración en él, principalmente si es en un punto central de la boca como es el caso de las diastemas. Su causa puede ser el hecho de que el freno labial, que une el labio a la maxila, haya quedado unido allí durante la erupción de los incisivos centrales permanentes. Algunos tienen la suerte de que se cierre sólo. Esto ocurre a medida que la dentición se desenvuelve y busca espacio para crecer. En los casos en que el espacio no se cierre, el motivo que lo determine puede ser otro, como tal vez la presencia de dientes extras que no nacieron, problemas con la oclusión o presión de la lengua.

En los casos en que el motivo fuera determinado por presiones, constatado por una isquemia (blanqueamiento por ausencia de sangre) en la zona de la papila al estirarse el labio y su freno, la diastema sucede porque el labio está hipertrofiado (presentando desenvolvimiento excesivo). Para este fin se realiza la extirpación de esta adherencia del freno a la papila y la tendencia es la disminución de la diastema. En otros casos se corrige por el uso de aparatos de ortodoncia, cambiando la posición equivocada de los incisivos laterales y caninos, que para posicionarse adecuadamente llevan los dientes centrales a su debido lugar. Cuando el hecho que causa la diastema sea el espesamiento del tejido óseo de la región, solamente una cirugía puede corregirlo. Una alternativa es corregir el defecto a través de restauraciones estéticas por adicción de resinas que se unirán por fotopolimerización (uso de luz para endurecer la resina) a los dientes aumentando su volumen, corrigiendo la estética sin interferir en la parte vital del diente.

La principal razón que lleva las persona a buscar tratamiento para la diastema es la estética. Se sienten mal con el defecto y creen que esta apertura afea su sonrisa. Otra razón es la psicológica, principalmente porque le irrita el hecho de que muchas personas hagan preguntas y comentarios, algunas veces peroyativos, en forma repetitiva. La corrección, para algunos, seria una forma de librarse de estos inconvenientes. Para otros, la búsqueda del tratamiento se debe a la fonética, ya que esta apertura algunas veces provoca sonidos indeseados y en otras no permite una entonación correcta. Todas estas razones son más comunes en la infancia y en la adolescencia. Cuando la búsqueda del tratamiento se da en la etapa adulta, uno de los motivos es sólo cambiar la apariencia o ganar fuerza en la sonrisa. Este tipo de restauraciones tiene tanta propiedad que, este pequeño cambio altera toda la expresión facial. Tal vez esto último se deba a que en algunos casos, sus portadores pasaron toda la vida tratando de minimizar el defecto, limitando la sonrisa y una vez que tiene cerrado el diastema, siente un doble placer en sonreír.

Si el diagnóstico es que el problema lo causa el freno, su odontólogo podrá con una pequeña maniobra, resolver el problema. De ser necesarias modificaciones en la posición de los laterales y caninos, el ortodoncista es el especialista indicado para este procedimiento. En el caso de que la solución se dé por el lado de la restauración estética, esta podrá ser realizado por su odontólogo. Si él considera necesario por la dificultad (a causa del color, forma o tamaño de la diastema) buscar otro profesional, lo derivará a un especialista en dentística restauradora. Lo mismo sucederá en los casos en que se necesiten a un ortodoncista. Otras alternativas más apropiadas podrá evaluarse en conjunto por dos especialistas, incluso una acción conjunta entre ambos.

 

 

50. PARA QUE SUS DIENTES NO SE CAIGAN

El mayor castigo para los que no cuidaron adecuadamente de su dentición natural es la pérdida sumaria de los dientes y su consecuente discriminación social por la ausencia de ellos. Esto se agrava en la medida en que la pérdida sea de más de dientes o situarse en la región anterior. Nuestros hábitos de comportamiento tienen códigos que nadie nos enseñó, pero que nos llevan siempre a prestar atención a los defectos físicos, principalmente si son en el rostro. Los traídos desde el nacimiento y sin la participación voluntaria del portador nos causan lastima. Los que son resultado de malos cuidados, nos llevan a juzgar al poseedor. Tener dientes y encías bien tratadas, además de una preocupación por la salud de nuestro cuerpo, hoy es una forma de identificación del grado de desenvolvimiento social de una persona y usado como evaluación natural en la obtención de empleos y en la aceptación para la convivencia interpersonal. Perder dientes también es señal de envejecimiento, principalmente si son pérdidas precoses. Los sentimientos de mutilación que su falta nos trae son subjetivos, por la atención que prestan al detalle el resto de los seres humanos. Aunque podemos decir que en algunos casos esta postura es bastante deshumana.

Debemos tener conciencia de que la primera y la segunda dentición, nos fueron dadas como cortesía del Creador y por ellas no tuvimos que pagar nada. Nuestro único compromiso, que deberíamos tener con nosotros mismos, sería cuidarla bien. Por haberlas recibido gratis, muchos no la valorizan en la forma debida. Algunos jóvenes imaginan que tratar los dientes es cosa para viejos y sólo cuando tienen más edad se darán cuenta que algunos cuidados con la dentición son fundamentales y deben ser tomados en la adolescencia. Principalmente las que envuelven prevención y correcta posición de los dientes. La etapa de crecimiento es muy importante también para los dientes, se debe cuidarlos de la misma manera en que hacemos con nuestro cabello, uñas, barba, baños y otros quehaceres de la higiene personal. Así como en la etapa de los "enta"(de los cuarenta años en adelante), además de preocuparnos con el corazón debemos brindar atención a nuestra dentición. Incluso porque si no lo hacemos, además de perder los dientes, a causa de sus infecciones y bacterias podremos estar perjudicando todo nuestro organismo. Incluso se puede estar llevando algunos tipos de microorganismos fulminantes para la circulación sanguínea y su órgano centralizador.

Dientes sin cuidados es como un auto del año con muchas abolladuras, la pintura destruida y varios puntos de óxido. El motor, los asientos, la suspensión y los neumáticos pueden estar perfectos pero su precio bajo violentamente, porque nadie lo quiere. Su apariencia es deplorable y en estos días del mundo globalizado la imagen es, muchas veces, más importante que el contenido. Esto sucede sobre todo en la primer evaluación, que muchas veces nos lleva a no analizar con profundidad los demás ítems. Puede parecer duro e injusto, pero sólo contiene la pura verdad. Algunas veces no exteriorizamos estos criterios por normas de conducta social, pero en la intimidad los consideramos y hacemos de ellos verdaderos paradigmas. Y entre estos, tener buenos dientes es fundamental para ser visto y aceptado.

¡No desanime! Lo bueno de la Odontología es que todos sus problemas tienen solución. Sólo no debemos esperar hasta mañana. Porque en el mañana usted podrá haberlos perdido. Con los implantes los gastos serán mayores, si bien hoy son totalmente accesibles a todos los que valorizan su imagen. No pare por aquí, estos fueron los cincuenta motivos más importantes por los cuales usted debe visitar odontologo y que merecieron dos páginas cada uno por su complejidad. Los próximos cincuenta serán mucho más rápidos de leer y de tratar, a causa de esto cada uno ocupa una pagina. Si usted perdió uno o más dientes, dé vuelta a la pagina y continúe buscando la solución a su caso. Usted lo encontrará. Si su problema no está nombrado aquí, busque un odontólogo y cuéntele el problema para que nos avise y podamos ampliarlo en una próxima edición.

 

 

51. PARA REMOVER MANCHAS DE LOS DIENTES

Las manchas son alteraciones de la coloración en la superficie de los dientes por diversos motivos. Las más conocidas son: las anaranjadas, bacterias conocidas como lutescens; las marrones, común en los incisivos superiores, por el lado de la lengua, formados por descomposición de sustancias adherentes; las metálicas, con variaciones de acuerdo al producto que las originó y que puede ser mercurio, bismuto u otros; las negras, surgida por la acción de bacterias cromogénicas, son más encontradas en los incisivos superiores; y las verdes, también atribuidas a la acción de bacterias. Otras son el resultado del vicio del tabaco, que provoca un color amarillento en el esmalte. También existen las manchas de la mucosa bucal, que tiene origen vascular, como las de la sífilis, sarampión y eritema, provocada por la insolación.

Las manchas de los dientes con alteraciones estéticas son las naturalmente relatadas para tratamiento, que se hace por remoción de los efectos y de las causas. Las del cigarrillo vuelven si el portador no deja de fumar. Para ayudarlo en la decisión de dejar de fumar, recuerde las otras manchas que deja en partes internas y muy sensibles del cuerpo. También se debe prestar atención a las manchas en las encías y mejillas, porque aunque no lo parezca son las más peligrosas porque puede ser la señal de algún tipo de cáncer que pueda estar presente.

Para todos, no dude. Consulte pronto su odontólogo, que analizará las manchas y le dirá los cuidados que deben ser tomados. Recuerde que aunque las manchas estén señalando algún cáncer, estas manchas son sólo un aviso, señal de que todavía hay tiempo para tratarlo mientras sea benigno, que es el caso de la mayoría. Sólo la opinión del que conoce y estudió el tema debe tenerse en cuenta. Y respecto a esto podes estar seguro y confiar en tu profesional.

 

 

52. PARA HACER EXTRACCIONES

Las extracciones deben ser lo último que un odontólogo debe hacer. No a causa de la dificultad sino por lo que significan. Porque cuando un diente está condenado, acostumbra salir fácil. Hacer una extracción significa que el profesional deja de lado la razón de la profesión que eligieron, que no es la de ser odontólogo y sí la de cuidar de la salud bucal. Por eso, la mayoría sólo las hacen en última instancia, cuando ya se agotaron todas las alternativas para salvar el diente. De la prevención al extraer, está contada la vida de un diente que debería habernos acompañado durante toda la vida. Si bien con los implantes, al menos acá en la tierra, ya existe otra vida, de manera que no se moleste por haber perdido un diente. Los implantes lo ayudarán a traer de vuelta su sonrisa.

Hacer extracciones solo tiene ventajas cuando los dientes que serán extraídos estén molestando los otros, como en los casos de la ortodoncia o de los sisos. O cuando su estado, por enfermedades, es origen de focos infecciosos, que estén poniendo en riesgo la salud del paciente. Aún así, si no hay forma de combatir estas, sin tener la necesidad de hacer de extraer el diente. Por todos estos cuidados queda claro que las extracciones son la última opción que sólo deben realizarse cuando todos los medios para la salvación del diente ya hayan sido probadas.

Su propio odontólogo debe ser buscado para aclarar y orientar la necesidad de alguna extracción o sobre lo que se puede hacer para evitarla. Cuanto más usted espere para ir al dentista, menores serán las posibilidades de salvar su diente. Para los casos de extracciones con finalidad de tratamiento ortodóntico, muchas veces lo indicado es que un cirujano las haga, dado las exigencias que requieren algunos casos. Se debe tener cuidado con la preservación del tejido óseo, que será importante para el tratamiento o aún porque algunos dientes que deben ser extraídos no erupcionaron, como los sisos y a cuenta de esto presentan dificultades mayores en el procedimiento.

 

 

53. PARA EVITAR TRAUMAS OCLUSIVOS

Los traumas oclusales son el resultado de presiones en la articulación de los dientes, que pueden causar lesiones en estos y en la membrana que los envuelve, uniéndolos al hueso. En algunos casos las presiones son exageradas y en otros, aunque no lo son tanto, resultan insoportables a las estructuras. A causa de esto algunos dientes quedan aisladamente expuestos a las fuerzas oclusales que no logran soportar, como sucede en el briquismo (movimientos inconscientes), que difiere del bruxismo, por ser este nocturno. Las malas ocluciones más nocivas son las que actúan en dirección lateral. Estas afectan el ligamento periodontal, llevando al aflojamiento de los dientes y si no recibe tratamiento provocará la perdida del diente. El tratamiento es hecho a través de la remoción de los puntos de contacto prematuro, para que el hueso nuevo sea formado y con esto se reincida en las fibras de la membrana periodontal. Prevenir se consigue a través de consultas periódicas de evaluación, cuando los contactos oclusales son chequeados y corregidos.

Tener una articulación y oclusión bien balanceada es como tener un ascensor bien regulado y revisado. Para siempre en el lugar correcto, no da sacudones, presenta poco desgaste y pocas necesidades de arreglos. Usted mastica mejor, habla más relajado, no tiene dolor o estrés, a menos que sean provocados por otros factores. Y lo mejor: no pone en riesgo sus dientes.

Si usted percibe frenadas anormales de la mandíbula, sensaciones de cansancio en el maxilar o un esfuerzo mayor en una determinada área, principalmente si se acompaña de un dolor leve y localizado consulte a su dentista para certificarse de no estar sufriendo un trauma oclusal. En el caso que no sea el área del profesional, los especialistas que más conocen de oclusión son los ortodoncistas, los periodoncistas, los protesistas y los implantodontistas, que podrean darle un diagnostico preciso acerca de sus problemas de oclución.

 

 

 

 

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PARA MEJORAR ENCIAS Y PAPILAS

Además de dientes blancos, bien posicionados, y sin caries o manchas, colaboran para hacer más bella la sonrisa, las encías y papilas, que son las partes de las encías que suben entre los dientes. Las encías sanas tienen un color similar a la de la cáscara de la manzana y textura de cáscara de naranja. Tiene su punto crítico en el surco gingival, que es el área donde más acostumbra formarse la placa bacteriana. Cuando están infectadas, se oscurecen y si no son tratadas se retraen. Lo mismo sucede si son muy friccionadas durante el cepillado. Con sarro sub gingival, suelen sangrar, lo que es una señal de que hay algún problema. Si las papilas se irritan, suelen hipertrofiarse, aumentado de volumen y llegando a cambiar de color. Su tratamiento consta básicamente de la limpieza realizada en el consultorio del odontólogo , con curetas más ultrasonido y cepillado más hilo dental en su casa.

Tener encías y papilas sanas, en posición correcta (luego después de la finalización del esmalte del diente) es señal de rejuvenecimiento y buena conservación. Contrario a este aire jovial de la sonrisa, están las encías y papilas retraídas, problema denominado de recesión gingival. Caracterizan esta enfermedad, además de la asociación a la edad avanzada, las inflamaciones que provoca estas retracciones. Estas inflamaciones pueden no ser visibles o perceptibles. Las encías y papilas están para los dientes, como los marcos para los cuadros.

No se debe esperar que las encías duelan o sangren para ir al odontólogo, pues a esa altura la enfermedad ya está muy avanzada. Lo más correcto son las consultas anuales o semestrales, de acuerdo a la orientación del dentista. El espacio entre consultas se determina exactamente en función del mayor o menor factor de riesgo de cada paciente. Los periodoncistas tienen todavía, cursos para mejorar la estética de la encía. Incluso para los pacientes que muestran o tienen encías en exceso.

 

 

55. PARA COLOCAR UN PROVISÓRIO

Se tratan de prótesis de uno o más dientes, colocadas por los odontólogos durante el período en que son hechas las preparaciones y es confeccionada la prótesis definitiva. En los casos unitarios ellos usan dientes que ya vienen prefabricados y se los unen a los dientes de al lado con resinas que endurecen rápidamente. Para los casos de prótesis simples, también con dientes de stock, llamadas de prótesis provisoria. Esta tiene poco tiempo de durabilidad, porque están hechas para ser usadas solo algunos días. También su fijación es hecha con cimientos provisorios, que si son forzados se aflojan. En esos casos es necesario volver al consultorio, llevando el provisorio que se soltó porque ese mismo será colocado nuevamente. Algunas veces los provisorios se sueltan porque tienen algún contacto con el diente opuesto. Tal contacto no debería existir y a causa de esto debe ser reajustado. Estas readaptaciones no tienen por objetivo prolongar la vida de los provisorios, nada más permitir que funcionen algunos días más, mientras se concluye la elaboración de la prótesis definitiva.

Los provisorios permiten que el paciente pueda llevar una vida casi normal durante el período en que se procesa su rehabilitación, principalmente en la parte estética. En lo que refiere a la parte funcional, necesita de otro tipo de prótesis que resista las fuerzas masticatorias. Cuando las prótesis son grandes y dependen del montaje en articulador, modelos de estudio y prueba en cera o metal, los odontólogo hacen un provisorio mejorado llamado de prótesis intermedia. Esta prótesis además de la función que cumple el provisorio sirve para la evaluación.

Para prótesis pequeñas, no tendrá dificultades en encontrar la solución adecuada. Si él no es especialista en prótesis y la prótesis es compleja, tal vez lo derive a un especialista.

 

 

56. PARA TRATAR ÚLCERAS BUCALES

En el ámbito odontológico se tratan de mortificaciones reducidas de los tejidos. Con un proceso de desintegración, exponiendo normalmente capaz más profundas de este. Las más comunes son la afta (en las glándulas mucosas), de contacto (aristas dentales y prótesis mal adaptadas), sifilítica (en las lenguas y labios), traumática (causadas por dentaduras), tuberculosa (en las puntas y bordes de la lengua) y recurrente (con la secreción de un líquido resultante del proceso inflamatorio de color blanco amarillento o grisáceo). En la cavidad bucal las úlceras son de tamaño reducido, pero igualmente no deben ser descuidadas, por la posibilidad presentadas por algunas de repetidas ulceraciones. Otras son extremadamente dolorosas y en la mayoría de los casos debe ser objeto de biopsias. El tratamiento indicado en casi todos los casos es la remoción del factor causante, dados que muchas desaparecen en pocas semanas.

No correr riesgos es la mayor ventaja y seguridad que se puede ambicionar, en el caso de úlceras bucales. La preocupación con desdoblamientos que estos procesos pueden presentar, ciertamente deja aprehensivos incluso a los que no acostumbran preocuparse mucho con estas ocurrencias, motivando la mayoría hacía las iniciativas acertadas.

El diagnóstico correcto y oportuno es parte importante del tratamiento y necesita contar con la colaboración del paciente, en el sentido de que siempre que perciba alguna alteración, por menor que sea, debe buscar su odontólogo y relatar lo que viene sucediendo. El paciente debe hacer esto aunque no sepa exactamente lo que está sucediendo. Las perspectivas de tratamientos adecuados aumentan en estas situaciones y lo que podría ser preocupante, se resuelve en poco tiempo. Aunque sean casos más graves, la posibilidad de encaminamiento a una patología bucal facial en tiempo correcto, aumenta mucho la posibilidad de un buen diagnóstico.

 

 

57. PARA HACER UN TRANSPLANTE

El transplante sucede cuando existe la posibilidad y necesidad de sustituir un diente perdido o que se perderá, por otro. En la teoría existen tres hipótesis: auto transplante (entre dientes del mismo paciente), homo transplante (con dientes de otra persona) y hetero transplante (usándose dientes de otros animales). Estos últimos no son de uso corriente en la Odontología, principalmente después del éxito de los implantes, exigiendo condiciones especiales respecto al germen dental del donador y con relación al área receptora. Esto en los pocos y seleccionados casos en que se realizan, porque casi la totalidad de los transplantes son del tipo auto transplante, incluso por los índices de éxito.

Una ventaja de estos transplantes es que el diente transplantado tiene todas las condiciones de desenvolver un nuevo ligamento periodontal, además de mantener viva su pulpa y, con esto, tener una existencia totalmente normal en el nuevo alvéolo. Cuando una persona tiene 32 dientes (lo frecuente es que sean 28) y algunos de ellos se encuentran apilados, ente la posibilidad de perder el diente por otros motivos, los transplantes son una buena alternativa, que de resultar bien, tienen la ventaja de ser económicos.

Distintos a los reimplantes, que son emergencias, los transplantes se realizan en cirugías electivas. Estas cirugías están rodeadas de planificaciones y preparativos, lo que colabora mucho para la obtención de buenos resultados. Como la mayoría de los odontólogos no realizan transplantes, de ser necesario, habitualmente lo derivará a un especialista con más experiencia e indicado para este tipo de intervención, que se realiza en el própio consultorio, bajo anestesia local y con poco tiempo de duración. Teniendo 32 dientes y previniendo una perdida, pregunte sobre esta opción de aprovechamiento.

 

 

58. PARA CONTROLAR REABSORCIONES ÓSEAS

Se trata de un proceso fisiológico de disolución de las sales del hueso y de la matriz orgánica, con absorción de los fluidos disueltos para el resto del organismo. Esto suponiendo que las reabsorciones se den en situaciones donde hubo intervención de la mano humana para tal, como por ejemplo, después de las extracciones. En el caso de las reabsorciones que ocurren en los dientes permanentes, se dice que en estas ellas son patológicas, debiendo ser blanco de tratamiento. Esto sucede siempre que la enfermedad periodontal o trauma oclusal sean los agentes causantes. Casi el cien porciento de los pacientes con más de cuarenta años, presentan problemas periodontales.

Con las reabsorciones óseas del reborde alveolar que sustenta los dientes, sucede pérdida de inserción, propiciándose el inicio de la movilidad de los elementos dentales que, progresando, llevará ciertamente a la pérdida de los dientes. Por consecuencia las encías se retraen y las raíces empiezan a aparecer. Antes que este proceso se desencadene y tórnese irreversible, se hace necesario el inicio del tratamiento de esta enfermedad. Dicho tratamiento se hace a través de la remoción del tejido infectado, toma de medicación, orientación para la perfecta higienización y control sistemático para la no formación de placa bacteriana. Se evalúa la interrupción o progreso de la reabsorción a través de sondas milimetradas, que miden la profundidad de las bolsas periodontsles.

En esta etapa de la enfermedad, con pérdida ósea en la forma de reabsorción, el acompañamiento de un especialista es muy importante. El profesional indicado para este tratamiento es el periodoncista, que tiene la forma apropiada para tratar este tipo de patología. Esta última es una de las mayores preocupaciones de la Odontología, después de la carie dental. Siempre que sea posible, lo recomendable es buscar el profesional apenas se puedan constatar las reabsorciones óseas.

 

 

59. PARA TRATARSE DE NEURALGIA FACIAL

Las neuralgias, son dolores de origen nervioso. Las faciales pueden ser provenientes de varias causas, tales como: infecciones dentales, dientes cariados, congestiones de la pulpa, dientes incluidos, cuerpos extraños, lesiones de las paredes alveolares, restauraciones mal ajustadas, entre otras. Pueden ser constantes, intermitentes o periódicas, alcanzando sólo un lado de la faz o los dos lados simultáneamente. Algunas tienen causas completamente desconocidas, llamadas de asintomáticas, al contrario de las sintomáticas, cuyos dolores tiene un origen conocido y cesan con la remoción de la causa. Las más comunes son: esfenopalatina, irradiada de la maxila a la oreja alcanzando siempre un solo lado de la faz; esencial, de causa desconocida y conocida como un tic doloroso de la faz; histérica, sin determinación del local, que en casos de dientes sanos, requiere la derivación del paciente al psiquiatra y por último la del trigémino, es un tic doloroso cuyo origen puede ser identificada.

Normalmente, causan mucho sufrimiento a sus portadores y, cuando un odontólogo logra diagnosticarla y tratarla, el alivio y gratitud del paciente es grande. El secreto es reunir el mayor número de información posible para la sintomatología y consultar toda la literatura disponible. Identificadas, cada una tiene su tratamiento específico, siempre tratando de eliminar la causa.

No existe en Odontología, especialistas específicos para tratar las neuralgias. Pero sí hay investigadores, bien servidos de libros y dispuestos a identificarlas, siempre que causen molestias a sus pacientes. El intercambio de información entre colegas, en este caso, es de gran ayuda para encontrar una solución más rápida al problema.

 

 

60. PARA TRATAR UN FOCO INFECCIOSO

Los focos de infección siempre son patológicos y en la Odontología tienen caracterizaciones bien definidas, tales como: pulpas dentales infectadas, granulomas dentales (extensión apical de la infección pulpar), encías inflamadas y lesiones periodóntales inflamatorias. Son una fuente constante de bacterias que ingresan en la sangre y pueden, de esta forma, instalar lesiones secundarias en áreas distantes del cuerpo. Se manifiestan a través de su espesamiento a la altura del ápice, trazando como consecuencia una periodontitis, que se extendió de la encía al interior del hueso. Si no hace una regresión, se origina un granuloma (restos epiteliales), quiste radicular o paradental (asociado con una fístula), relacionado con enfermedades agudas o crónicas.

Es importante no tener una disminución de la resistencia del organismo, aunque transitoria, y tampoco un desequilibrio hormonal. La terapia medicinal debe ser siempre prescripta por su odontólogo y se desaconseja totalmente la auto medicación, aunque ya hayas tenido otro foco infeccioso anteriormente. Recuerde que su organismo puede haber desenvuelto anticuerpos tanto para el foco infeccioso, como para la medicación prescrita anteriormente.

Presintiendo algún síntoma, visite su odontólogo que por acompañarlo a hace tiempo, tendrá condiciones de identificar más fácilmente el origen del foco infeccioso y en función de esto, tener condiciones de orientarlo respecto al mejor tratamiento. Realizada la parte que corresponde a su odontólogo, no deje de hacer su parte. Y hacer su parte es no interrumpir la medicación, aunque desaparezcan los síntomas y usted se sienta mucho mejor, a menos que tenga órdenes expresas para esta hipótesis. Sea prevenido y previdente. Teniendo este tipo de problemas, haga tratamiento dental completo, para alejar las posibles causas del foco infeccioso.

 

 

61. PARA ELIMINAR SENTIMIENTOS DE MUTILACIÓN

Cuando perdemos un diente es como si una parte de nosotros muriera por separado. Sentimos como si un pedazo de nuestro cuerpo se estuviera despidiendo. Y como si la despedida fuera antes de tiempo. Los que conviven con él pronto perciben su ausencia, en tal caso las encías, las mejillas, los otros dientes y principalmente la lengua, que todo el tiempo lo busca y no lo encuentra. Entonces viene el sentimiento de pérdida y en ese momento tal vez no tengamos noción de la falta que éste nos hará. Pero luego viene una postura de culpa por no haber dado, en vida, la atención debida. Como si fuéramos responsables por su pérdida. Cuando ocurre por accidente prematuro lo aceptamos mejor, aunque con mucho dolor. Pero cuando la pérdida se dio después de alguna enfermedad, pensamos que podríamos haber hecho más y evitado su fin trágico. Esto se agrava cuando tomamos consciencia de los gastos inmediatos a esta pérdida.

Por suerte hoy tenemos como reponerlo, de una forma bien natural. En la forma de implantes, aunque sean buenos, bellos y su colocación sea indolora, lo que nos duele es el costo. Menos mal que a causa de esta nueva solución no hace falta que incomodemos nuestros dientes vecinos. En las encías, lengua y mejillas no se dan cuenta del cambio, principalmente si la reposición es inmediata.

Perdido un diente, debemos tratar su reposición cuanto antes, para que los otros dientes no se tuerzan a causa de esto y para que otras deformaciones no se procesen en su faz. Como es el caso de las deformaciones que sufrimos cuando perdemos más de un diente y a causa del cierre de este espacio empiecen a surgir arrugas prematuras por la acomodación de los tejidos al espacio que diminuyó. El especialista correcto al cuál debe ser derivado es el implantodoncista, en el caso de que su odontólogo no se dedique a esta especialidad. Cuanto más espacio se tenga para la colocación de los implantes, mejores se quedaran.

 

 

62. PARA CORREGIR PARAFUNCIONES

Las parafunciones son diferentes tics, también conocidos como bricomanías, que incorporados involuntariamente como malos hábitos, que viene de anomalías en el comportamiento a algunas alteraciones que se hayan procesado en nuestra boca. En condiciones normales, nuestros músculos se distienden y se contraen en forma constante, sin acortamiento o retracción muscular. Las para funciones son elementos exagerados y nocivos a la estética o a las funciones, muchas veces no asociados a las funciones específicas de las actividades fisiológicas. Buena parte de las veces excéntricos, algunas con interferencias. Se tratan con identificaciones de las causas y eliminación de los agentes causantes. Muchas veces, se recomienda el acompañamiento de un fisioterapeuta y fonoaudiólogo, para complementar el tratamiento en las áreas debidas.

Tratar las para funciones evita que incorporemos en definitiva algunos tics que, una vez incorporados, pasarán a ser encarados como nuestros, otros nos caracterizarán negativamente. Los que exteriorizamos sin percibir, pueden tornarse peyorativos en la conducta social y, con el tiempo, puede llegar a componer una desviación psicológica, en la forma de complejos.

Todas las para funciones de origen odontológica pueden ser detectadas y tratadas en su causa por el odontólogo que, por no convivir diariamente con usted, tendrá más condiciones de diferenciar y conducir su tratamiento, que en la gran parte de las veces es rápido y económico.

 

 

65. PARA DRENAR UN ABSCESO

El absceso es una inflamación del ligamento alvéolo- dental, estructura esta que envuelve la raíz. Pueden progresar y evolucionar en formas agudas y crónicas, dependiendo del tratamiento y de la vitalidad de los tejidos de la región. Pueden resultar en una necrosis y supuración transformándose en granulomas. Los síntomas que se indican por una carie son: dolor, aumento de la temperatura, enrojecimiento e hinchazón. El tratamiento más indicado es la incisión sin profundizar y haciendo drenaje. Completase el tratamiento con antibióticos, aumentándose la resistencia a la infección, que puede ser preventivo a la presencia de bacterias.

Tratados los abscesos se impide el aumento de los edemas, del proceso doloroso de las fases agudas y crónicas, además de que se aumentan las defensas del organismo. La intervención antes de la fase aguda previene la fase crónica y las necrosis de tejido, características de estas. Se evita la supuración y exudación plasmática, consiguiendo así la diminución del tiempo que se demora en encerrar el proceso. Lo ideal es no dejar nunca que problemas, como una simple carie, puedan evolucionar sin tratamiento y con agravantes representados por la mala higiene oral, llegando a estadios tales como abscesos o granulomas. En las visitas periódicas al odontólogo, en espacios de tiempo de no más de un año, este tiene la posibilidad de acompañar no sólo sus caries, como también la resistencia a microorganismos que desencadenan estos procesos. Todos los tipos de enfermedades de la mucosa oral, como los abscesos, por ejemplo, difícilmente ocurren en personas que acostumbran dar una atención básica a la salud bucal. Ocurriendo normalmente en personas negligentes, que pagan con pérdidas laborales y riesgos a la salud.

 

 

66. PARA EXTRAER DIENTES CADUCOS

Son dientes temporarios, más conocidos como dientes de leche, que componen la primer dentición también llamada de decidua, cuya caída varía de acuerdo a la amamantación, a pesar de que esta haya sido de mamadera. Para una referencia general, los dientes incisivos centrales acostumbran caer alrededor de los siete años, los incisivos laterales alrededor de los ocho años, los primeros molares alrededor de los diez, los caninos en la faja de los doce y los segundo molares aproximadamente a la edad de once años, causadas por algún disturbio endocrino o deficiencia de vitaminas.

Cuando fueran motivadas por causas locales como del tipo ausencia de espacio, o problemas de mala posición, debe haber acompañamiento del odontólogo para que esto no interfiera en la dentición definitiva. Algunas veces, por algunos de estos motivos, los definitivos pueden nacer torcidos o no incluso pueden nacer parcialmente torcidos. Teniendo la orientación del odontólogo, se puede evitar problemas futuros en cuando a la posición o con el nacimiento de algunos de los dientes, que demandarán un tratamiento con ortodoncias para el reacomodarlos. Por este motivo, es importante saber cual será la edad de nacimiento de cada diente definitivo, que también tiene variaciones.

El especialista para el acompañamiento y tratamiento dental en niños y adolescentes es el odontopediatra, que en nuestros días comienza a actuar desde la etapa de bebe, preparando las madres para cuidados de higiene y prevención. A título de membrete, uno de los mayores problemas en esta etapa es conocido como carie de mamadera, que puede ser fácilmente evitada. En algunos casos, existe un acompañamiento ultra interino.

 

 

67. PARA COLOCAR UNA CORONA METALICA

La restauración metálica, hoy, cada vez mas en desuso con el advenimiento de las resinas cerámicas. Normalmente usando oro o ligas áuricas para aumentarle la resistencia, ellos reproducen la forma, el contorno y la función del diente. Estas restauraciones, tanto en metal como en modernas resinas, son más comunes en los dientes posteriores, por consecuencia de caries extensas y profundas, las cuales en algunos casos, son utilizados núcleos cimentados dentro de los conducto tratados. Después de la preparación, se hace un molde y a partir de este, se confecciona un molde del diente que será encerado, dándole el formato del diente a ser restaurado, usando en algunos casos matrices para obtener un resultado más próximo al de la situación real de aquel diente en específico.

Tanto las metálicas como las resinas convencionales son más resistentes que las obturaciones convencionales, siendo las resinosas las más aceptadas, por la ventaja de que no se notan y por tener una gama variada de colores a elegir, de acuerdo con el color de los dientes de la persona que las utilizará. Rehabilitan integralmente la masticación y reproducen exactamente los surcos de los dientes naturales para la trituración de los alimentos. Son tan perfectas que incluso algunos odontólogo tiene dificultad para distinguir cuando es diente y cuando es resina.

Si las restauraciones se realizan a medida en que van apareciendo las caries, son pocos los casos en los que se llega a restaurar el diente en grandes extensiones. Es común en personas que, por algún motivo, se encuentren alejadas de los consultorios dentales por períodos mayores a tres años. Su odontólogo está apto para realizar tanto restauraciones metálicas cuanto las de resinas.

 

 

68. PARA CURAR LLAGAS O HERPES

Las llagas son vesículas (elevaciones superficiales), aisladas o en grupos, comúnmente presente en el invierno o primavera, siendo el estrés físico y en un momento de debilidad los factores que colaboran a su surgimiento. Pueden manifestarse en cualquier parte de la mucosa oral, excepto en el paladar y en las encías. Los herpes también son vesículas, causadas por un virus, teniendo como síntomas: enrojecimiento erupción en forma de pequeñas úlceras que, al contrario de las llagas, pueden instalarse en el paladar y en las encías. Si el virus permanece latente en las células, pudiendo regresar cuando haya una pérdida de la resistencia de los tejidos. Para ambas existe una medicación apropiada, curándolas en períodos de cuatro a cinco días, sin dejar cicatrices.

La importancia de tratarlas adecuadamente esta en el hecho de que pueden expandirse, tornándose dolorosa y pasar a tratarse de una infección herpética o transformarse en lesiones persistentes. Medicadas, alivian los síntomas y se reducen las posibilidades de regreso, con una pequeña disminución en su ciclo. Para llagas, la razón del tratamiento es su incomodidad y el herpes el desconfort se presenta en su apariencia, que la propia medicación intenta ocultar.

Teniéndolas con frecuencia y habituado a su tratamiento y conociendo la medicación adecuada, no existe motivo para ir al odontólogo, lo que debe ocurrir si, pasado el período normal de incubación, ellas no desaparecen, aumentan en cantidad y tamaño, lo que puede ser una señal de baja resistencia, u otra razón que debe ser averiguada. Trate de tener anotada este y otras medicaciones en su agenda, para no recurrir a falsas indicaciones de vecinos.

 

 

69. PARA HACER MIOESTIMULACIONES

Estímulos a partir de un aparato electrónico de ondas en alta frecuencia, mío relajantes por la eliminación de la tensión de las fibras musculares. Su acción es analgésica porque producen endorfinas y encefálicas, además de producir despolarización de las células nerviosas, facilitando el drenaje de las toxinas provenientes del metabolismo celular. Las aplicaciones están indicadas para tratamientos de neuralgias faciales, disfunciones de la ATM, dolores de la musculatura que hace parte de la masticación, contracciones y espasmos musculares. Ayudan también en la identificación de contactos prematuros entre los dientes y en la búsqueda de la posición de reposo de la mandíbula.

En casi la totalidad de las personas, sus estimulaciones llevan a un inmediato relajamiento y en aquellas en que el dolor es sólo de naturaleza física, sin componente psíquico, ocurre un alivio rápido y significativo, llegando a la cura de las disfunciones faciales en la mayoría de los casos. Esto ocurre incluso en los casos de trabamiento, reiterando la contracción de los maxilares, que limitan los movimientos mandibulares, a causa de que se tratan de síntomas pasajeros.

Habiendo indicación no existe razón para el sufrimiento, principalmente porque las mío estimulaciones no duelen, sus aplicaciones son rápidas y no requieren otros cuidados especiales. Los únicos cuidados son los buenos conocimientos de sus principios y funcionamiento. El odontólogo buscado para hacerlo puede ser el suyo, desde que este tenga el aparato. Si no lo tiene, pregunte si su caso estaría indicado para hacer mío estimulaciones y si él conoce algún colega que domine la técnica, siendo el más indicado para realizar las mío estimulaciones. El tratamiento no requiere de otros medicamentos y son accesibles económicamente.

 

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